sábado, 3 de diciembre de 2011
Signo de admiración
Quiéreme, manifiéstate de súbito, choquémonos como por arte de mágia en el Bukowski un miércoles. Pidámonos disculpas, intentemos tirar el muro gélido diciéndonos las cuatro cosas típicas. Invitémonos a bebidas alcohólicas.Escúchame decir cosas estúpidas y ríete. Sorpréndete valorándome como a oferta sólida.Y a partir de ahí, quiéreme. Acompáñame a mi triste habitáculo.Relajémonos y pongamos música.De pronto, abalancémonos como bestias indómitas.Mordámonos, toquémonos, gritémonos.Permitámonos que todo sea valido.Y sin parar follémonos. Follémonos hasta quedar afónicos,follémonos hasta quedar escuálidos.Y al otro día, quiéreme.Unamos nuestro caminar errático descubramos restaurantes asiáticos, compartamos películas,celebremos nuestras onomásticas regalándonos fruslerías simbólicas.Comprémonos un piso. Hipotequémonos.Llénenoslo con electrodomésticos y regalémosle nueve horas periódicas a trabajos insípidos que permitan llenar el frigorífico.Y mientras todo ocurra, solo quiéreme.
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